La disfunción eréctil  o impotencia es la incapacidad persistente para conseguir o mantener una erección que permita una relación sexual satisfactoria. Debe diferenciarse de otros problemas de la esfera sexual como son la falta de deseo, las alteraciones de la eyaculación (eyaculación prematura, eyaculación retrasada, ausencia de eyaculación) o los trastornos del orgasmo. Más de la mitad de los varones de 50 años padecen algún grado de disfunción eréctil, que puede afectar a las relaciones de quien la padece con su pareja, con la familia, así como con el entorno laboral y social.

De siempre se consideraba que tenía un origen sicológico, pero hoy en día sabemos que en más del 75 % de los casos tienen un origen en causas orgánicas, desde hipertensión arterial, diabetes, aumento del colesterol, obesidad, alteraciones hormonales, neurológicas, etc.

disfunción erectil

Diversos trabajos han demostrado que los pacientes con riesgo vascular pueden desarrollar inicialmente una disfunción eréctil.  Si estos factores de riesgo no se corrigen, la enfermedad vascular avanza y  puede producir daños vasculares en el cerebro, en el corazón y en todas las arterias del organismo. En este sentido es muy importante saber que la disfunción eréctil puede ser una “señal de alarma” que nos avisa que las arterias se están cerrando.

De modo que todo varón que padezca disfunción eréctil debería acudir a un especialista para ser estudiado y descartar algunas de estas causas que pueden, no sólo provocar disfunción eréctil, sino incluso poner en riesgo la vida del varón.

Hoy en día la función eréctil peneana se considera una ventana a la salud integral del varón. Todo varón debería ser sometido a una exhaustiva historia clínica, exploración y pruebas complementarias para detectar la causa que la está provocando.

En cuanto al tratamiento, es esencial de entrada  corregir los hábitos de vida. El tratamiento oral con pastillas es seguro y eficaz en un amplio porcentaje de pacientes.  Cuando fallan se puede recurrir a la administración de fármaco por vía intrauretral, fármacos por vía intracavernosa (inyección peneana) o  bombas de vacío.

Ante una mala respuesta a estas terapias se debe implantar una prótesis de pene.

                                                         protesis pene                                                            prótesis pene